Lo que nos enseña “El Principito” sobre nuestro espíritu creativo

Sin lugar a duda son muchas las enseñanzas y aprendizajes que podemos obtener de la maravillosa novela de Antoine de Saint-Exupéry “El Principito”.El Principito trata temas universales como el amor, la amistad, los valores y la naturaleza humana, entre muchos otros.

 

Encierra en si misma, un sin fin de simbolismos profundos que nos permiten reflexionar sobre el verdadero sentido de la vida, por lo que bien merece la pena compartir algunas lecciones sobre lo que nos deja El Principito de enseñanza en relación a nuestro espíritu creativo y nuestra esencia de niños.

No hay una sola manera de ver las cosas: El Principito dibuja una serpiente que se come a un elefante, y es interpretada con la mirada adulta como un sombrero. Pensar de forma divergente y lateral en nuestra vida es crucial para poder encontrar nuevas alternativas, soluciones y formas de resolver las problemáticas y retos. Dirigir la mirada hacia nuevos enfoques, y ver diferentes vertientes nos permitirá tener un abanico de opciones y posibilidades. Permitámonos ver la vida con ojos despiertos y démosle oportunidad a aquello que no hemos querido ver. Lo mismo sucede cuando El Principito pide al aviador que le dibuje un cordero, el aviador dibuja varias versiones de un cordero sin dejar conforme al Principito, al final dibuja una caja con 3 círculos y esto hace feliz al Principito. Recordemos la importancia de: Imaginar lo que hay más allá de lo evidente.

No perder nuestro espíritu de niños: “A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.”

Aún cuando seamos adultos, no debemos olvidar nuestro espíritu de niño, los niños son fuentes inagotables de creatividad e imaginación, ¿en qué momento dejamos de serlo los adultos?¿En qué momento perdemos o dejamos en el cajón nuestra capacidad creativa? “Todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellos lo recuerden).”

“Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos”: Debemos estar dispuestos a descubrir nuevos lugares, nuevas formas de hacer las cosas, arriesgarnos a explorar el mundo, buscar ideas frescas y vencer el miedo al fracaso, salir de nuestra zona de confort. De ésta forma se nos presentarán oportunidades que posiblemente si caminamos en una sola dirección no se presentarían. Si queremos que se nos ocurran ideas originales debemos de estar dispuestos a cambiar el rumbo y la dirección.

La creatividad florece si te permites ser entusiasta, alegre y divertido: “Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo, como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!”, lo que le hace hincharse de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!.”

Tristemente los vida de adultos en muchas ocasiones se torna gris, apática y aburrida. Dejamos de divertirnos, de reír, de imaginar, de crear, de disfrutar. Concentramos nuestros esfuerzos en lo material, en lo que no es verdaderamente importante, y aquello en lo que deberíamos trascender lo dejamos para después.

Nunca pierdas la capacidad de asombro: Conforme vamos creciendo perdemos la capacidad de asombrarnos y sorprendernos con cosas que de niños nos parecían increíbles y especiales. Conforme avanza la novela y se va enfrentando a una visión más adulta El Principito dice “Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria”. Tomemos la decisión día con día de buscar lo extraordinario en lo ordinario. Aún cuando las cosas, situaciones o personas nos parezcan conocidas, monótonas e insignificantes, recobremos nuestro espíritu de niños y dejémonos envolver por lo maravilloso que hay en la vida y en todo lo que nos rodea.

Es inevitable no cerrar con la frase que dice: “Lo esencial es invisible a los ojos” yo digo que deberíamos dedicar más tiempo a escuchar nuestro interior, a hacernos caso de verdad, a no ignorar las vocecitas que nos dicen cuando algo está bien y cuando es mejor girar, a hacerle caso al corazón y a la intuición. Pero sobre todo a ver y vivir la vida con plena felicidad, humanidad y bondad.